Ansiedad por Comer: Pautas que regulan nuestros impulsos

Una vez hemos reflexionado sobre la relación entre las emociones y la alimentación y hemos podido experimentar la práctica de la alimentación consciente, vamos a reforzar las diferentes acciones que podemos realizar. Y especialmente cuando nos encontremos en una situación de dificultad. Vamos a hablar de la ansiedad por comer.

Llevamos 4 semanas de programa, ¿recuerdas los contenidos de las primeras semanas?, ¿los sigues poniendo en práctica?, ¿mantienes presentes los objetivos que te has marcado o crees que podrías revisarlos y actualizarlos para adaptarlos al momento actual?

Quizá es un buen momento para retomar algunas de las cosas que hemos trabajado hasta ahora. Y recuerda que todo el material que te ofrecemos es como una maleta de recursos personales que puedes utilizar en el momento que necesites, y puedes acudir a ella especialmente en momentos en que te resulte difícil afrontar los retos o que te cueste encontrar la motivación con la que empezaste este proceso.

Preguntas de autoanálisis

Preguntas de autoanálisis que nos hicimos al inicio del programa:

¿Qué es lo que quiero conseguir?

¿Qué estoy dispuesta/o a cambiar?

¿Qué me falta para alcanzarlo?

¿Cuál es mi mayor dificultad?, ¿cuándo me ocurre?, ¿dónde?

¿Qué responsabilidad tengo yo en este proceso?

¿Cuál es mi diálogo interno?, ¿existe algo que me bloquea?, ¿cómo me siento?

Si esto le pasara a otra persona, ¿qué le diría?

¿Qué pequeños cambios puedo hacer para mejorar?

¿Cómo me siento con estas reflexiones?

¿Ha cambiado alguna de tus respuestas?

Revisa también los objetivos y las acciones que te planteaste, así como los plazos que estableciste y recuerda ser flexible y adoptar una actitud de responsabilidad amable contigo. El diálogo interno que utilices será muy importante en tu propio proceso.

Más preguntas de autoreflexión que te ayudarán a definir unas pautas en la ansiedad por comer

Seguro que te resulta familiar esta situación:

“Está siendo un día complicado y de repente sientes una sensación repentina e intensa de hambre y tienes a tu alcance comida poco saludable”

¿Qué podemos hacer en ese momento?

¿Realmente necesitas ese alimento?

¿Realmente lo quieres?

¿Realmente te va a aportar lo que necesitas?

¿Y cómo te vas a sentir si cedes a esa tentación?

¿Qué puedes hacer para afrontar esta situación de una manera saludable y amable contigo?

En realidad, es importante tener en cuenta que no consiste en dejar de comer cuando tengo hambre física o real, no consiste en “controlar” mis impulsos o “luchar contra” ellos… tiene que ver con escuchar mi cuerpo y saber cuáles son mis necesidades reales para poder atenderlas como “me merezco”. Esto es autocuidado.

Pasos para regular nuestra ansiedad por comer

– Cuestiónate el tipo de hambre que tienes (revisa los contenidos de la semana 3)

– En caso de que identifiques que es un hambre emocional, sensorial o mental, pregúntate qué necesitas realmente, es decir, a qué necesidad real responde esta ansiedad. Puede que necesites una pausa, necesites solucionar un tema importante, hablar con alguien sobre algo que te preocupa… atiende a esa necesidad en lugar de “taparla” con la comida.

– Practica comer consciente, es más saciante y te ayuda a tomar mejores decisiones. No es cuestión de controlar o luchar contra ello, es cuestión de aceptar sin juzgar.

– Prepárate actividades alternativas a la conducta de comer y ponlas en práctica cuando las necesites (salir a caminar o realizar ejercicio físico, darte un baño relajante, tomar una infusión, escuchar música, leer, hacer alguna manualidad…).

Como ves, la mayor parte de alternativas tienen que ver con escucharte y mirar hacia dentro, aunque también puedes establecer algunas pautas que tienen que ver con facilitar un entorno libre de tentaciones, como, por ejemplo: establecer horarios y rutinas para comer, asociar la cocina exclusivamente al momento de comer oevitar tener comida a la vista.

Por eso te animo a que compartas tus reflexiones con el resto del grupo, eso te ayudará a darte cuenta de que este tipo de cosas les pasa a más personas, de sentirte acompañad@ o de rebajar tu nivel de autoexigencia.

¡Seguimos! ?

Sandra Barceló

Psicóloga Formadora